martes, 3 de mayo de 2011

Memoria de lectura

“Los cuadernos de Valdano” es un libro que despierta nostalgia en los fanáticos del deporte, y más precisamente del fútbol. Como su nombre lo dice, el libro consiste de una recopilación de las memorias del ex futbolista y director técnico Jorge Valdano durante la década del 90, especialmente durante el desarrollo de la Eurocopa disputada en Inglaterra en 1996, y los Juegos Olímpicos del mismo año, realizados en Atlanta.

Para un seguidor del fútbol como lo soy yo, el primer efecto que genera la lectura de este libro es un viaje a través del tiempo. A medida que uno va leyendo, y se va encontrando con nombres de viejas glorias, como el caso de Gascoigne, Stoichkov, Djorkaeff y Maldini, entre otros, los recuerdos que quedaron grabados en la mente de aquellos jugadores comienzan a despertar. Pero no son recuerdos cualesquiera, sino que son los primeros recuerdos que tengo como fanático del fútbol, ya que me remontan a mi temprana infancia, entre los cinco y diez años, cuando uno empieza a cobrar noción de lo que observa, a interesarse profundamente por aquello que le produce una sensación de satisfacción, y es aquél primer encuentro (en este caso con el fútbol) el que puede llegar a marcar de por vida la relación con dicha actividad.

Pero la lectura de estos cuadernos no sólo me remonta a los goles de Kanu, la fantasía de Rivaldo o la inteligencia de Guardiola; esos recuerdos traen aparejados momentos, como la final de fútbol en los Juegos Olímpicos de Atlanta en la que Nigeria venció a Argentina sobre la hora. Eso me transporta al living de mi casa, y me puedo ver a mí, sentado con toda mi familia, sufriendo hasta el último instante por aquél vibrante encuentro. Ahí es cuando el efecto nostálgico de la lectura entra en juego. También comienzan a despertar en mí los recuerdos de mis primeros pasos practicando deporte, y no solamente observándolo. Al leer sobre jugadores como Ronaldo o Maradona, uno se recuerda a sí mismo pateando la pelota, siguiendo el ejemplo de las grandes figuras, soñando con algún día ser como ellos, y cuando cierra los ojos para patear con todas sus fuerzas, en el fondo se cree que es alguno de aquellos jugadores a los que tanto idolatra.

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