lunes, 29 de agosto de 2011

Proyecto Narrativo Final - Proceso de Escritura

Para iniciar este proyecto comencé buscando inspiración en la lectura. Tomé a Kafka como referente, y procedí a leer varios cuentos suyos. Al mismo tiempo, para empezar a delinear el camino a seguir, leí todas las consignas del cuadernillo del taller. Dentro de estas consignas encontré la posibilidad de realizar un viaje al pasado, y decidí apuntar a un relato centrado en un hecho histórico. Esto me abrió una infinidad de posibilidades, es por eso que más tarde decidí buscar dentro de nuestra propia historia. Pero no quería trabajar con un pasado lejano, algo que por cierto ya había hecho en la última consigna del taller, así que debía buscar en la historia más reciente de nuestro país. Rápidamente se me vino a la cabeza la última dictadura militar, un hecho pasado, pero que causó una herida tan profunda que aun sigue abierta. Ya había decidido el contexto, la cuestión ahora era cómo trabajar con eso, ¿Qué y cómo quería narrar?

En cuanto a la lectura de Kafka, me había quedado un poco estancado, no terminaba de encontrar en sus cuentos ideas que me sirvieran, por lo que recurrí a otros autores. Particularmente, me llamó la atención el modo de narrar de Hemingway. Leí varios cuentos suyos, como por ejemplo “Los asesinos”, “Un canario como regalo”, “Un lugar limpio y bien iluminado”, “El viejo en el puente” y “El mar cambia”. Éstos me gustaron mucho más que los de Kafka, me resultaron más atrapantes. Tengo que admitir que a veces me costó trabajo comprenderlos, pero quedé fascinado con esa habilidad que tiene Hemingway para relatar situaciones triviales de un modo misterioso, y la construcción que realiza de los personajes a través de sus acciones y sus discursos, hasta muchas veces evita darle nombres a los personajes. Es muy interesante el uso de los diálogos. Muchos de estos cuentos se construyen a través de conversaciones entre dos o más personajes, lo que le permite al lector conocer mejor a los protagonistas sin la necesidad de que intervenga un narrador.

Pero otro autor iba a serme doblemente útil, Rodolfo Walsh, y más específicamente su libro “Operación Masacre” me iban a brindar ideas acerca de qué y cómo contar. Este es un libro que ya había leído, por lo que conocía la historia que narra. Teniendo en cuenta el contexto con el que planeaba trabajar, una historia similar se adecuaba perfectamente a lo que pretendía hacer. Esta obra es un relato novelado de un hecho real, que reconstruye la historia de los Fusilamientos de José León Suárez, la masacre que tuvo lugar en nuestro país durante el gobierno de facto de la autodenominada “Revolución Libertadora”, en 1956. Walsh toma los testimonios de los protagonistas para armar un relato detallado de todo lo sucedido en aquel trágico episodio. En el final del libro incluye declaraciones directas de sobrevivientes y represores como evidencia. De esta lectura fue que me surgió la idea de escribir un cuento, relatando el secuestro de una persona durante la última dictadura militar; hacer ver sus sensaciones y la crueldad con la que es tratado mientras está detenido, siendo víctima de torturas tanto a nivel físico como mental, destruyéndolo lentamente.

Antes de largarme a escribir decidí releer Operación Masacre para buscar ideas. También, aproveché buscar textos que me ayudaran a interiorizarme en el período de la dictadura, para conocer como era la situación y especialmente como se llevaban a cabo las detenciones, torturas y asesinatos. Para esta tarea encontré oportuna la lectura del informe de la CONADEP “Nunca Más”. Concentré mi lectura en testimonios de gente que logró sobrevivir a las torturas. Es interesante ver como cada uno narra su historia, y a partir de esto además se puede conocer la clandestinidad de los hechos. Detenciones que eran realizadas por integrantes de la policía o el ejército vestidos de civil, que entraban en domicilios, lugares de trabajo, de reunión, etc. Generalmente eran por la noche, muchas veces se cortaban previamente el suministro de luz, y se rodeaba la cuadra. Los secuestrados eran “tabicados” y trasladados de los centros de detención, donde eran víctimas de todo tipo de torturas durante interrogatorios en los que se buscaba asociar a los secuestrados con algún tipo de acción “subversiva”. Muchas veces estas torturas terminaban con la muerte de las personas, eran pocos los que lograban salir con vida de los centros de detención. Además, el libro incluye información sobre los más de 600 centros clandestinos de detención. Leí sobre algunos de los que se ubicaban en Buenos Aires, y decidí trabajar con el que funcionaba en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, ubicado en la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires sobre la Avenida del Libertador al 8200, en el barrio de Nuñez. Este fue uno de los centros de detención más famosos, y es donde actualmente funciona el Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos”.

A la hora de empezar a escribir, creí que era de suma importancia ponerse en la piel del personaje, como dice Piglia: “Encontrar una voz que no es la de uno”. Para esto me resultó muy útil la película que me recomendó Emilia, “Crónica de una fuga”, de Adrián Caetano. El filme muestra explícitamente cómo son tratados los secuestrados en los centros de detención, las torturas de las que son víctimas, y al ver esto en la pantalla me permitió sufrir con los personajes, ver la crueldad y la impunidad con la que se manejaban los secuestradores. Esto me ayudó a crear un personaje cuyos pensamientos y acciones fueran acordes a la situación en la que se encontraba.

Ya con el camino bastante aclarado, opté por no realizar un plan estricto para mi escritura, ya que por lo general cuando escribo suelo ir dándole forma al relato a medida que voy avanzando, siempre abierto a nuevas posibilidades. Simplemente me largué a escribir con la intención de relatar en primera persona el viaje que realiza el personaje en esa experiencia que lo marcaría de por vida. Comencé por relatar el secuestro, tratando de darle verosimilitud a partir de lo que había leído acerca de cómo se llevaban a cabo. Una vez terminada esa primera escena, decidí introducir la siguiente mediante una separación en capítulos, para dar un salto en el tiempo sin extenderme demasiado en el relato. El siguiente paso en la historia era mostrar la brutalidad del lugar, y cómo esto iba afectando al personaje, llevándolo a tomar decisiones. Finalmente decidí introducir el desenlace en un tercer capítulo. Este fue el que más trabajo me dio, ya que tenía que decidir hacia dónde quería llevar la historia. Luego de idas y venidas, sumado a algunas sugerencias que iba recibiendo, decidí jugar con la contraposición de sentimientos del protagonista en su desenlace. Por un lado su inocencia, la esperanza y la alegría que podía significar alcanzar su libertad, y por el otro lado el sentimiento de culpa y la carga de la traición, tema que cobra protagonismo en el relato.

Luego de revisiones y de hacer algunas correcciones quedó conformado el cuento. Sin embargo todavía no tenía un título. Mi objetivo era encontrar un título que diera cuenta de la experiencia del protagonista. Mi primer paso fue resumir esa experiencia en una sola palabra, a partir de la cual construir un título. La palabra que me pareció mas adecuada para describir todo eso fue “infierno”. De ahí me remonté a la descripción que hace Dante del infierno en “La Divina Comedia”. En este relato el infierno aparece divido en nueve círculos. El personaje de mi cuento había atravesado el infierno durante la experiencia relatada. Así nace el título: “Desde el Limbo hasta la Plotomea”. En el relato de Dante el Limbo viene a formar parte del primer círculo del infierno, mientras que la Plotomea, forma parte del noveno círculo, y es el lugar dónde se encuentran aquellos que han traicionado a sus amigos.

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